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El criptograma de residuos, ¿el futuro de la ciberseguridad? | Think Big
Ya hemos hablado anteriormente en el blog sobre la necesidad de proteger la información mediante el cifrado de datos y de los aportes de Alan Turing a la disciplina de la criptografía durante la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad, con la generalización del uso de internet y el auge de las gestiones online, la criptografía ha pasado a formar parte del día a día de los usuarios que desean salvaguardar la privacidad de sus datos personales en sus gestiones a través de internet. ¿Pero son seguros los procedimientos de la criptografía actual?
El físico Vicent Martínez Sancho, profesor de la Universitat de València ha desarrollado un sistema de criptografía basado en el El cifrado de Vernam, que ha sido patentado en la Oficina Europea de Patentes con la máxima calificación posible (categoría A) en novedad, actividad inventiva y aplicación industrial.
El sistema desarrollado por el profesor Martínez Sancho se denomina criptograma de residuos y según su autor, resuelve la problemática de la bidimensionalidad de la criptografía actual, introduciendo un nuevo procedimiento: la transformación.
La criptografía clásica basa su inescrutabilidad en dos condiciones básicas: la confusión y la difusión. La primera condición trata de transformar el contexto de la frase a encriptar, ocultando la relación entre el texto claro y el texto cifrado mediante sustituciones, y con la segunda se diluye la redundancia de texto o repetición estadística de determinados símbolos mediante transposiciones.
Pero según explica el profesor, los actuales algoritmos de cifrado no verifican el objetivo conocido como Criptograma Seguro de Shannon, padre de la criptografía moderna. Debido a que, tanto el eje de confusiones como el de las difusiones tienen un tamaño finito, lo que se traduce en un número finito de claves que maximiza la probabilidad de ser hackeado.
Para resolver esta vulnerabilidad y desarrollar un nuevo sistema de encriptación más potente y seguro, Martínez Sancho aplicó un teorema que había deducido con anterioridad y que aún no ha publicado: el teorema matemático de residuos. Con este teorema, además de las condiciones de confusión y difusión, se introduce un nuevo procedimiento: el eje de la transformación, que es introducido en el criptograma mediante una clave de protocolo a partir de, al menos, tres modos distintos de cifrar que pueden aplicarse de forma conjunta o individual. Es decir, el proceso de encriptación adquiere ahora un carácter tridimensional (confusión por difusión por transformación).
Con la criptografía de residuos se ofrece un número infinito de procedimientos para cifrar, con la misma clave, obteniéndose en todos los casos criptogramas de la misma longitud pero de manera que ninguno pueda ser descifrado, aunque se conozca la clave exacta, si no es con el mismo sistema con el que ha sido cifrado por el usuario.
Con la introducción del procedimiento de la transformación, se cumple la condición del Criptograma Seguro de Shannon o también llamado del secreto perfecto. Es decir, sólo la clave de protocolo que incorpora la criptografía de residuos ofrece un número infinito de posibilidades de combinación, que permite hacer criptogramas diferentes de un mismo documento sin ofrecer información alguna del criptograma anterior. Por tanto, se reducen drásticamente las posibilidades de que el documento cifrado pueda ser vulnerado.
Según palabras del autor del revolucionario método de encriptación, se trata de un procedimiento que por su grado de seguridad marcará “un antes y un después” en los procedimientos de encriptación de datos, tanto en el campo de la informática o la telemática como en transacciones de pagos electrónicos, operaciones bancarias, firmas y certificados digitales o incluso en el cifrado de historiales médicos.
Aunque el sistema está en fase de desarrollo (con el objetivo de comercializarlo en breve a través de la empresa Crypto Res), ya hay empresas e instituciones interesadas en incorporarlo en sus procedimientos de protección de datos.
Imagen cabecera | vía Flickr (by MAngel_P), imagen texto | fuente
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